En una reciente emisión del programa radial Gota de Lluvia, la compañía de mediación lectora y narración oral Ziento un Cuento compartió su trayectoria, su trabajo en la Región de Los Ríos y su mirada pedagógica sobre la infancia, el juego libre y la oralidad, en el marco del proyecto Cuentos Viajeros desarrollado junto a JUNJI.
Con más de 12 años de trayectoria, Ziento un Cuento se ha consolidado como una de las experiencias más reconocidas en narración oral y mediación lectora en Chile. Fundada en 2012 por Denis Abarca, Janet Bustos, María Pizarro, la agrupación ha ampliado su trabajo desde los espectáculos de narración hacia procesos formativos, capacitaciones y experiencias de lectura con niños, niñas, familias y comunidades.
Una trayectoria reconocida en narración oral y mediación lectora
Durante la conversación en Gota de Lluvia, la compañía repasó parte de su recorrido artístico y pedagógico, marcado por el trabajo sostenido en fomento lector, formación de audiencias y creación de experiencias culturales dirigidas a la infancia.
Ese camino fue recientemente respaldado con un reconocimiento nacional a la trayectoria en artes escénicas, en el ámbito de la narración oral. Para la agrupación, este hito no solo valora su historia, sino también la posibilidad de proyectar nuevos talleres, viajes, encuentros y acciones comunitarias durante los próximos años.
El juego libre como centro del aprendizaje
Uno de los ejes principales de la entrevista fue la defensa del juego como parte esencial de la cultura de la niñez. Para Ziento un Cuento, el juego no debe entenderse solo como una herramienta didáctica, sino como una forma legítima de aprender, habitar el mundo y construir relaciones.
Desde esa perspectiva, la mediación lectora no se plantea como una clase expositiva ni como una instrucción vertical. Por el contrario, propone una relación horizontal con niños y niñas, basada en la escucha activa, el respeto por sus ritmos y la confianza en sus capacidades.
La compañía resumió esta mirada en una idea central: los niños y niñas no aprenden jugando como consecuencia secundaria; aprenden porque juegan. En ese marco, el rol de las y los adultos consiste en resguardar el espacio lúdico, acompañar sin invadir y abrir posibilidades de exploración.
Cuentos Viajeros en la Región de Los Ríos
La visita de Ziento un Cuento a la Región de Los Ríos se vincula con el proyecto Cuentos Viajeros, una iniciativa financiada por el Fondo del Libro y desarrollada en alianza con JUNJI. El programa contempla actividades en jardines infantiles y espacios comunitarios de distintas localidades del territorio.
Entre los lugares considerados en esta etapa se encuentran Iñahuapi, Pitriuquén, Lago Ranco e Illigue, donde la propuesta incluye narración oral, dispositivos de juego, lectura compartida y talleres con familias y comunidades.
La metodología combina libros, materiales nobles y elementos de exploración sensorial, como telas, piedras y estructuras desplegables, para crear ambientes de descubrimiento. A ello se suman encuentros de tarde orientados a fortalecer el vínculo entre lectura, oralidad, juego y creación colectiva.
Gabriela Mistral como inspiración pedagógica y política
Otro de los núcleos del diálogo fue la presencia de Gabriela Mistral en el proyecto. La compañía explicó que Cuentos Viajeros se inscribe en la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel de la autora chilena, retomando su obra desde una lectura amplia, contemporánea y crítica.
Lejos de reducir a Gabriela Mistral a una imagen escolar simplificada, Ziento un Cuento propone revisitarla como una figura compleja: poeta, educadora, pensadora y defensora de la infancia. En esa línea, el poema “La ronda” aparece como una inspiración simbólica y metodológica.
La ronda, señalaron, no es solo un juego infantil, sino también una imagen política: un espacio donde todas y todos participan, se cuidan mutuamente y avanzan en común. Esa idea atraviesa buena parte de su trabajo de mediación.
Oralidad, escritura creativa y escucha de la infancia
Para la compañía, la oralidad antecede al libro y funciona como una música que prepara el encuentro con la lectura escrita. Por eso, narrar, susurrar, rimar y conversar forman parte de una misma experiencia cultural y afectiva.
Esa convicción también se ha expresado en proyectos de escritura creativa desarrollados con niños y niñas, donde la voz infantil ocupa un lugar protagónico. La agrupación destacó experiencias editoriales y pedagógicas en las que las infancias escriben, imaginan y producen sentido desde sus propios mundos.
Más que obtener resultados instrumentales inmediatos, la mediación lectora que impulsa Ziento un Cuento busca fortalecer la empatía, la comprensión de los conflictos, el goce estético y la posibilidad de reconocer al otro como un sujeto legítimo.
Los desafíos de sostener experiencias culturales para la niñez
Junto con compartir sus aprendizajes, la compañía también abordó las dificultades estructurales que enfrenta la gestión cultural en Chile. Entre ellas, mencionó la dependencia de fondos concursables, la inestabilidad financiera y la necesidad de que el Estado garantice continuidad a experiencias gratuitas y de calidad para las familias.
Asimismo, planteó la importancia de sistematizar metodologías y procesos para resguardar lo aprendido, proyectarlo en el tiempo y ponerlo a disposición de nuevas comunidades educativas y culturales.
En ese horizonte, la agrupación reafirmó una convicción que atraviesa toda su trayectoria: la mediación lectora exige escucha, apertura y disposición a transformarse en el encuentro con la infancia.
